¿Para qué sirven los farmacéuticos?

¿Para qué sirven los farmacéuticos?

La profesión de Farmacéutico, encuadrada dentro de las profesiones sanitarias, está enfocada prioritariamente al medicamento y a su correcta utilización por los pacientes o enfermos. Por tanto, el farmacéutico se ocupa de atender necesidades de salud de los ciudadanos.

Desde los inicios de la Farmacia, su función ha evolucionado de forma notable. Su origen fué el de preparar los remedios que requerían los pacientes para curar o tratar sus enfermedades, elaborarlos y dispensarlos, facilitando la información necesaria al enfermo sobre su adecuada utilización. El médico se ocupaba de prescribir los medicamentos en fórmulas magistrales, para que el farmacéutico los preparase según su arte para la administración al paciente. Con la irrupción de la industria farmacéutica en el siglo XX, la función ‘elaboradora’ en la oficina de Farmacia se ha reducido de forma progresiva, evolucionando las funciones hacia una labor más asistencial, centrada en el paciente y en el uso correcto de los medicamentos, extendiéndose su dispensación a los productos sanitarios.

La Ley 44/2003, de 21 noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, en su art. 6.2.b, declara que Corresponde a los Licenciados en Farmacia las actividades dirigidas a la producción, conservación y dispensación de los medicamentos, así como la colaboración en los procesos analíticos, farmacoterapéuticos y de vigilancia de la salud pública.

Esto es, el Farmacéutico se ocupa de velar por la correcta elaboración de los medicamentos, dentro del proceso que va desde la conversión de una materia prima en medicamento, hasta que éste llega al ciudadano para su uso, garantizando a la sociedad y a los profesionales de la salud que el medicamento elaborado tiene exactamente la composición declarada y reúne las características adecuadas para su uso.

En la vertiente asistencial, comunitaria u hospitalaria, el farmacéutico garantiza a la sociedad y a los profesionales de la salud que los medicamentos han sido conservados en condiciones idóneas y llegan al paciente para su utilización en condiciones de máxima eficacia y seguridad.

Debido a las mayores exigencias de calidad, seguridad y eficacia de los modernos medicamentos, el farmacéutico ha incrementado sensiblemente su atención hacia sus características y perfil terapéutico, dosificación, riesgo de interacciones y reacciones adversas, ocupándose de prestar una mayor vigilancia y control que la que requerían los antiguos fármacos elaborados artesanalmente. El desarrollo de estas nuevas funciones se intensifica además por la concurrencia de otros factores como son el envejecimiento de la población, la prevalencia de determinadas enfermedades, la aparición de nuevas patologías y los cambios socioculturales relacionados con la salud, los cuales contribuyen a generar mayores necesidades y cuidados de salud.

De aquí que el Farmacéutico esté directamente implicado en el Uso Racional del medicamento que propugna la Organización Mundial de la Salud, ocupándose de prestar una atención farmacéutica de calidad a los pacientes y conseguir una eficiente utilización de los remedios terapéuticos: medicamentos y productos sanitarios.

Titulación

La Licenciatura en Farmacia es una titulación de ciclo superior que se cursa en las Facultades de Farmacia, de las que actualmente existen en España 15, 10 públicas y 5 privadas. Con la reforma aprobada en 2007 (RD 1393/2997, de 29 de octubre) y según recoge la Resolución de la Secretaría General de Universidades de 14 de Febrero de 2008, por la que se establecen las condiciones de los planes de estudio conducentes a la obtención del Titulo de Farmacéutico, la duración de los estudios es de 300 créditos europeos, equivalentes a 5 años de formación universitaria. Esta formación comprende 7 módulos: Química, Física y Matemáticas, Biología, Farmacia y Tecnología de los Medicamentos, Medicina y Farmacología, Legislación y Farmacia Social, prácticas tuteladas y trabajo de fin de grado.

La formación postgraduada comprende las especializaciones en Farmacia Hospitalaria, Farmacia Industrial y Galénica, Análisis y Control de Medicamentos, Farmacología Experimental, Microbiología Industrial, Nutrición y dietética, Sanidad Ambiental y Salud Pública, Tecnología e Higiene Alimentaria y Toxicología Experimental y Analítica, algunas de ellas pendientes de desarrollo. Otras especializaciones compartidas con otros titulados sanitarios son: Análisis Clínicos, Bioquímica Clínica, Inmunología, Microbiología y Parasitología y Radiofarmacia. Aquellas especializaciones de ámbito clínico se llevan a cabo en hospitales mediante el programa de Farmacéuticos Internos Residentes (FIR), que oferta anualmente unas 200 plazas.

Por otra parte son varias las facultades que imparten los nuevos programas Máster en ámbitos diversos relacionados con la Farmacia.

Modalidades de ejercicio profesional

Muchos licenciados en Farmacia trabajan en oficinas de Farmacia, pero cada día son más los que se dedican a otras actividades. Además de los especialistas en áreas hospitalarias, antes citados, otras salidas profesionales están orientadas a:

- La industria farmacéutica: investigación, control de calidad, experimentación, mejora de productos

- Enseñanza

- Investigación en Universidades, Centros Oficiales de Investigación, etc.

- Administración Pública: Laboratorios Municipales, Farmacéuticos de Atención Primaria, distintos organismos públicos, etc.

- Laboratorios de análisis: clínicos, de aguas, de suelos, etc.

- Otras actividades: medio ambiente, ortopedia, nutrición y dietética, plantas medicinales, etc.

 

¿Qué valor tiene el servicio que prestan los farmacéuticos?

La existencia de un profesional sanitario, dedicado y experto en medicamentos, es una garantía para cualquier ciudadano. El desarrollo adquirido por la Farmacología, la variedad y complejidad de medicamentos, así como su eficacia y riesgos colaterales, así lo exigen.

Por otra parte, la distribución sociogeográfica y accesibilidad de las farmacias hacen de él un profesional cercano e implicado en cuestiones de salud. En el escalón de la asistencia sanitaria especializada, también está presente en los servicios de Farmacia de los hospitales, además de cumplir una importante misión en las estructuras de apoyo de la Atención Primaria de Salud.

La relación del farmacéutico con el paciente, y con el resto de profesionales sanitarios, redunda en una mejor utilización de los medicamentos, dentro del paradigma del Uso Racional. El consejo y asesoramiento farmacéutico, la indicación de medicamentos no sometidos a prescripción y el seguimiento farmacoterapéutico de los tratamientos, en colaboración con el médico que los prescribe, constituyen una faceta fundamental de su labor profesional.

Por otro lado, su perfil académico y la posterior titulación especializada lo sitúan además como profesional experto en la protección de la Salud Pública, el Medio Ambiente, los Análisis Clínicos y Microbiológicos, y la Seguridad Alimentaria, labores que comparte con otros titulados sanitarios.

Otras funciones tienen que ver con la Docencia y la Investigación científica en los niveles básico y aplicado, en temas relacionados con medicamentos, alimentos y técnicas analíticas avanzadas.

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